Moises valientes tv

Moisés: Cuando el Desierto se Vuelve Misión

Caminaba Moisés entre el polvo y el silencio, arrastrando tras de sí el peso de una vida que parecía destinada al olvido de los pastizales. El sol de Madián quemaba con la misma intensidad que sus preguntas internas, aquellas que nacen cuando el alma presiente que fue creada para algo más que la rutina.

De pronto, un destello rompió la monotonía del horizonte rocoso: una zarza que ardía con una fuerza sobrenatural, pero cuyas ramas permanecían intactas bajo el abrazo de la llama. Era el misterio de la presencia divina que no consume lo que toca, sino que lo purifica y lo eleva a una dimensión eterna.

Al acercarse, una voz quebró el silencio del desierto llamándolo por su nombre, con la autoridad de quien nos conoce desde antes de nacer. «Quítate las sandalias», escuchó, porque el terreno de la vocación es siempre tierra sagrada donde el orgullo humano debe quedar atrás para dar paso a la gracia.

Dios no le presentó un plan de carrera, sino el clamor de un pueblo que sufría bajo el látigo de la esclavitud en Egipto. El Señor no buscaba a un hombre perfecto, sino a un hombre disponible que estuviera dispuesto a prestar sus pies y su voz para una obra de liberación.

Moisés sintió el frío del miedo recorrer su espalda y se escudó en su propia fragilidad, alegando que su lengua era torpe y su valor escaso. Sin embargo, el Creador no se detuvo ante sus limitaciones, pues Él no elige a los capaces, sino que capacita con su Espíritu a aquellos que ha elegido.

Aquel pastor de ovejas comprendió que su debilidad era el escenario perfecto para que se manifestara el poder de Dios ante el faraón y el mundo entero. Su «sí» tembloroso fue suficiente para abrir las aguas del Mar Rojo y guiar a una multitud hacia la promesa de una tierra nueva.

Hoy, ese mismo fuego sigue encendiéndose en medio de los desiertos modernos, buscando jóvenes dispuestos a dejar sus seguridades por una causa mayor. La vocación sacerdotal y religiosa es ese mismo incendio sagrado que invita a ser luz en medio de las oscuridades que esclavizan al corazón humano.

No hace falta tener todas las respuestas, solo hace falta tener la valentía de no pasar de largo ante la zarza que arde en tu interior. Cristo sigue necesitando libertadores que, como Moisés, se atrevan a creer que con Dios lo imposible se convierte en el camino hacia la verdadera libertad.

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