JUANCA scaled

«HE AQUÍ, SEÑOR»

(Testimonio de Juan Carlos Ocaña Requena)

Mi nombre es Juan Carlos Ocaña Requena. Soy de Piura y actualmente formo parte de los Misioneros Alfonsianos, donde acompaño especialmente a los jóvenes que recién ingresan al seminario y colaboro en la vida parroquial.

Mi historia vocacional comenzó en el campo, en un pequeño caserío de Tambogrande, Piura. Allí crecí rodeado de muchas necesidades humanas y espirituales. Como muchos jóvenes, también me dejaba influenciar por amistades, comentarios y por la manera como muchas veces se ve desde fuera la vida sacerdotal o religiosa.

Pero todo comenzó a cambiar cuando empecé a ver de cerca la realidad de mi pueblo. En aquella zona existía una problemática muy grande: un solo sacerdote tenía que atender alrededor de 169 caseríos. Muchas comunidades recibían la visita del sacerdote apenas una vez al año. Y eso me hizo preguntarme muchas cosas. Comencé a descubrir cuánto necesita la gente escuchar la Palabra de Dios y sentirse acompañada.

Recuerdo especialmente el caso de una señora muy humilde y pobre que marcó profundamente mi vida. Ella había sufrido un accidente desde joven y llevaba placas de metal en su cuerpo. Con el paso de los años, debido a la falta de atención médica adecuada, esas placas comenzaron literalmente a salir de su cuerpo.

Cuando conocí su historia me solidaricé mucho con ella e hice campañas para ayudarla. Pero lo que más me impactaba era su actitud. A pesar de todo el dolor que vivía, cada vez que miraba al cielo decía: “Gracias, Dios mío. A pesar de todos mis pecados, nunca me has abandonado.” Esas palabras me partían el corazón. Y ahí comprendí algo muy importante: hay muchas personas que necesitan conocer a Dios, escuchar una palabra de esperanza y sentir que no están solas.

Fue ahí donde comenzó realmente mi aventura vocacional y mi deseo de decirle sí al Señor. Hoy llevo varios años dentro de la comunidad y puedo decir que ha sido una experiencia maravillosa. Cada mañana suelo repetir una frase que me acompaña siempre: “Heme aquí, Señor, tu siervo. Si quieres que sea tu vocero, aquí estoy.” Y si no fuera ese mi camino, igual me iría agradecido por haber conocido un poco más al Señor.

Porque al final lo más importante es tener la valentía de dar el primer paso.

Yo creo que el Señor llama, pero cada persona decide si responde o no. Muchas veces los miedos aparecen porque nos dejamos influenciar por lo que otros dicen. Algunos piensan que la vida religiosa es triste, aburrida o aislada del mundo. Pero la realidad es muy distinta.

Somos personas normales, con sentimientos, alegrías, luchas y dificultades. Claro que tenemos renuncias y límites, pero también vivimos una experiencia profundamente gratificante. Uno de los mayores obstáculos que tuve que enfrentar fue el miedo. Miedo de dejar a mis padres, a mis hermanos, a mis amigos y todo lo que conocía. Pero he descubierto algo muy hermoso: cuando uno da un paso hacia Dios, Dios nunca se deja ganar en generosidad. Porque así como dejé muchas cosas atrás, también encontré personas maravillosas que me apoyan, me acompañan y me ayudan a seguir adelante.

Y eso quisiera decirles especialmente a los jóvenes: no tengan miedo. No se dejen influenciar solamente por lo que otros dicen. Atrévanse a vivir la experiencia, a conocer, a preguntar, a descubrir qué quiere Dios de ustedes. Porque cuando uno se atreve a decirle sí al Señor, descubre un mundo muy diferente, hermoso y lleno de sentido. Y entonces comprende que puede convertirse en puente entre Dios y tantas personas que necesitan esperanza.

Ese es, para mí, el regalo más grande de la vocación: llevar la Palabra de Dios a quienes más lo necesitan y acompañarlos en sus momentos más difíciles. Por eso, si alguna vez has sentido inquietud en tu corazón, no tengas miedo de escucharla. Tal vez Dios también te está llamando.

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

  1. ¿He descubierto las necesidades de las personas que Dios pone en mi camino?
  2. ¿Qué miedos me impiden responder con generosidad al llamado de Dios?
  3. ¿Estoy dispuesto a convertirme en puente entre Dios y quienes más necesitan esperanza?

ORACIÓN

Señor Jesús, Tú sigues llamando a hombres y mujeres para llevar tu palabra y tu amor a quienes más lo necesitan. Te damos gracias por el testimonio vocacional de Juan Carlos y por todos aquellos que, dejando sus seguridades, se atreven a decirte sí.

Danos un corazón sensible ante el sufrimiento de los demás y ayúdanos a descubrir que muchas veces Tú nos hablas a través de las necesidades de las personas.

Cuando aparezcan el miedo, la duda o la inseguridad, recuérdanos que nunca caminas lejos de quienes confían en Ti.

Y si estás llamando a algún joven al sacerdocio o a la vida religiosa, dale la valentía de responder con generosidad y alegría.

Amén.

Mira el testimonio de Juan Carlos en nuestro canal oficial de VALIENTES TV:

También escucha en audio mp3 el testimonio de Juan Carlos, aquí:

Loading

Sin comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *